Cambios emocionales y psicológicos en la adolescencia
- Centro Semilla
- 23 feb 2018
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 23 mar 2018
No sólo el adolescente experimenta cambios en esta etapa, también en los padres aparecen miedos, preocupaciones, inseguridades…

Los chicos y chicas adolescentes experimentan una necesidad de distanciarse y diferenciarse de sus padres. Empiezan a desarrollar su propia identidad y además, la opinión de sus amigos se vuelve muy importante. Otro de los cambios que surgen en esta etapa es la necesidad de mayor libertad ,aumentando su capacidad para poder decidir y elegir. Buscan nuevas experiencias y presentan cambios bruscos en su estado emocional.
Algunos ejemplos de lo que experimentan los/las adolescentes: – Tristeza por dejar atrás la etapa infantil: “Cuando eres niño tienes menos responsabilidades” – Miedo a lo nuevo: “¿Cómo seré dentro de unos años?”, ”¿Cómo serán mis amigos?” – Inquietudes respecto a los estudios: “¿Qué quiero estudiar?” – Preocupación por las relaciones sexuales: “¿Cómo será?” – Preocupación por las drogas: “¿Me dejaran de lado si digo que no?” – Preocupaciones por el físico: “Cada día me veo más diferente”

Algunos ejemplos de lo que experimentan los padres:
– Tristeza por dejar atrás el rol de cuidador: “¿Dónde está ese niño que era hace unos meses?”
– Miedo a lo nuevo: “ ¿Los nuevos amigos serán buenas compañías ?”
– Inquietudes respecto a los estudios: “¿Seguirá estudiando?”” ¿Podrá encontrar algo bueno para su futuro?”
– Preocupación por las relaciones sexuales: “¿Será responsable?” “¿Es muy pronto?”
– Preocupación por las drogas: “ ¿Sabrá enfrentarse a la presión de grupo?”
– Preocupaciones por el físico: “¿Porque se viste ahora de esta manera?”
Podemos observar con estos ejemplos que las emociones de los hijos y de los padres en esta etapa no son muy diferentes entre sí. El simple hecho de saber que se experimentan las mismas emociones ayudará a entender mejor a los hijos y facilitará la comunicación familiar.

Recursos para una comunicación eficaz.
Escucha activamente evitando los sermones, las amenazas, ironías…
Identifica tus emociones para entender mejor al otro.
Empatiza con lo que puede estar sintiendo tu hijo en esta etapa de cambios. Expresar tus sentimientos de forma clara sin exagerar “me vas a matar del disgusto”.
Recuerda lo que sentías tú de adolescente, seguro que puedes encontrar cosas en común.
Comparte actividades que le gusten a él/ella (por ejemplo: ir a comprar ropa o algo de su interés, hacer deportes, ir a la peluquería, etc.) y en esos momentos conversa con él/ella.
Involucra a tu hijo adolescente en pequeñas decisiones familiares.
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